Maridaje de quesos y champagne

Pubblicato: giugno 4, 2014 in El vino, VINO

En el siglo XVII, con Luis XIV en el trono de Francia y en lo alto de la montaña de Reims (en Champagne), una congregación de monjes benedictinos cumplían sus piadosos deberes, sin prescindir del vino seco de su región para las comidas.

Al monje Pierre Pérignon le tocaba la tarea de la clasificación de vinos en el sótano de la abadía y por error en la clasificación de los toneles mezcló vinos de distintos tiempos de añejamiento. El resultado del error fue esta burbujeante bebida tan relacionada a los brindis, a los festejos y a la buena mesa. Champagne queda a 150 kilómetros de París y cerca, muy cerca de los buenos recuerdos de la mayoría de nosotros.

Por otra parte, casar a una comida con su mejor pretendiente (bebida) es una tarea tan subjetiva y compleja como en el caso de las parejas. Para que un matrimonio funcione debe haber empate de cualidades, cada uno de los miembros de la pareja deben complementarse para que las características de cada uno se exalten y no se pierdan. Básicamente “maridar” es encontrar esa subjetiva fórmula que equilibre armonías y contrastes para transmitir lo mejor de ella y de él. Lo mejor de una comida y de un vino.

No hay fórmulas perfectas y la clave está en experimentar y probar la combinación que más se acerque a nuestro paladar. Maridar (en todo sentido) es un juego de sensaciones. Hay un vino que es un excelente partido para todo tipo de comidas: el champagne.

Qué queso eres y te diré que champagne mereces. El matrimonio queso-champagne es uno de los mejores casos de ecuánime combinación de sabores. Un mascarpone merece un Moet et Chandon “white star” para que salgan sus mejores sabores al paladar. El queso port salut es una excelente compañía para un champagne rosé, mientras que el francés queso brie combina como anillo al dedo con el champagne Mumm. Los quesos azules (Roquefort entre ellos) dejan sus mejores notas cuando se los combina con champagne brut, lo mismo que los quesos de cabra, quesos fundidos o los quesos de pasta prensada. El gruyere también es conveniente casarlo con un brut y mi recomendación es el Pommery Brut Vintage.

Todas las burbujas van al mar. Un clásico es la combinación de champagne con pescados, tanto horneados como asados. El champagne brut y demi sec (además de ser mis aperitivos preferidos) son ideales para llevarlos con ostras y todo tipo de mariscos. En los tonos blancos, el champagne no deja de ser una buena opción si el menú consta de animales de caza, conejo y aves. Pero no quiero olvidarme de unos buenos compañeros del burbujeante champagne: otro francés como es el foie-gras.

Champagne Krug, según mi experiencia… La línea recta es el camino más corto entre dos puntos. No se trata de geometría, se trata de enología, de lo que hacen las burbujas cuando suben a la cima de la copa. Para las burbujas del champagne, el paladar es un límite virtual: buscan la cabeza y, luego, filosóficamente, las estrellas.

Probé Krug por primera vez hace varios años en la cubierta de un barco y descubrí las estrellas…entre el murmullo de espumas y perlas que rebotaban. Krug es capaz de hacer brillar la mirada sin encender el rostro.

El champagne es quizá la mayor contribución al placer que la sabiduría y experiencia vitivinícolas francesas han dado al mundo. Es un vino totalmente festivo, seductor, complejo, estructurado, redondeado y equilibrado y nos invita a la alegría, es un sinónimo de fiesta permanente, en el cual se reúnen su bello y luminoso color, su complejo bouquet, su inigualable sabor y sedosidad y muy especialmente su efervescencia que permite que sus finas burbujas, con su cosquilleo, hagan fiesta voluptuosa en la boca.

El “assemblage” es uno de los milagros de champagne y la culminación del trabajo de Krug. Diferentes uvas de diferentes viñedos y diferentes años se mezclan para crear un todo supremo que rebasa  sus partes individuales. Toda una ecuación que tiene el mejor de los resultados.

A los postres. Como final de una comida, el champagne brut es un excelente cierre. Si el postre está elaborado con frutas (como una tarta), crema o helados, el champagne que mejor lo acompaña es el demi sec o bien dulce. El champagne siempre se debe servir de 7 a 10 grados centígrados, nunca más fría porque se pierde su aroma y sabor. Sírvalo en copas de flauta o flor de tulipán transparente para mantener las burbujas y admirarlas

Annunci

Rispondi

Inserisci i tuoi dati qui sotto o clicca su un'icona per effettuare l'accesso:

Logo WordPress.com

Stai commentando usando il tuo account WordPress.com. Chiudi sessione / Modifica )

Foto Twitter

Stai commentando usando il tuo account Twitter. Chiudi sessione / Modifica )

Foto di Facebook

Stai commentando usando il tuo account Facebook. Chiudi sessione / Modifica )

Google+ photo

Stai commentando usando il tuo account Google+. Chiudi sessione / Modifica )

Connessione a %s...