Vinos mexicanos

Pubblicato: maggio 24, 2014 in El vino, VINO

País del Nuevo Mundo con gran historia y futuro promisorio, con misterios y oportunidades, alegrías y sinsabores. Los vinos mexicanos poseen una calidad digna de ponerse a prueba, pero nunca de ponerse en duda.

Si bien fue el primer país de América en poseer viñedos aprobados por la Corona Española a través de sus emisarios, debido por un lado, a decretos reales y por el otro a la inestabilidad política y socioeconómica reinante, México –hablando en términos vinícolas- tuvo un atraso considerable con respecto a otros países americanos como Estados Unidos, Chile y Argentina.

El principal motivo fue haberse privado del gran motor de la viticultura en el siglo XIX: las inmigraciones italianas y españolas, ya que éstos arribaban a los países americanos con todo su bagaje de conocimientos y hasta con plantas para formar sus propios viñedos.

Sus Vinos

La personalidad en la mayoría de sus vinos está marcada por un notable carácter mineral, algunos incluso presentan notas saladas por la presencia de ésta en las napas freáticas de la zona norte del Valle de Guadalupe. Mientras mayor cantidad de sol y calor haya en el viñedo, las notas frutales frescas dan paso a las notas frutales muy maduras y luego a las notas cada vez más especiadas. Casan muy bien con la madera nueva, sin embargo hay muy buenos exponentes de vinos sin madera, muy frutales y fáciles de beber. Por último se dan muy bien los vinos de corte, así como de los varietales.

Regiones

Si hablamos de los estados productores de México tendremos que mencionar a Baja California como el principal, Coahuila, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato y Querétaro. Hace ya varios años a éstos se les sumaban los de Durango, San Luis Potosí, y Sonora, sin embargo hoy en día sus viñedos se encuentran abandonados o fueron erradicados, (excepto los de Sonora, que se dedican a la producción de vinos base para Brandy, uva de mesa y uvas pasas). Salvo algunas excepciones en la zona centro-norte del país sólo algunos viñedos están siendo plantados o restaurados, por lo que no pueden contarse como regiones productoras hasta que alcancen un volumen más importante.

Baja California

Es quizá la región vitivinícola más importante de México. En su historia aparecen dos motores de progreso diferentes, por un lado la iglesia católica que con sus misiones creó las bases para los primeros viñedos de la región. Esta influencia con en el tiempo se diluyó, pero a partir de este momento mucho tienen que ver los Molokanes, colectividad rusa que migró desde su lugar de origen para asentarse en la zona por motivos de persecución político-religiosa y debido a su labor contribuyeron enormemente al desarrollo vitícola -y agrícola, en general- del estado.

La zona productora se encuentra en las cercanías de la ciudad de Ensenada y está dividida en diferentes valles:

Guadalupe, San Antonio de las Minas, San Vicente, Santo Tomás, a los que se les puede sumar los nuevos valles de Ojos Negros y Agua Caliente que están en pleno desarrollo.

En sí, todos los productores pequeños y los tres gigantes de la región comparten sueños, esperanzas, dificultades y, sobretodo, los sinsabores de la escasez de agua en sus viñedos; y es que justamente éste es el gran problema que enfrentan los viticultores, ya que la ciudad de Ensenada se lleva la gran mayoría del agua dulce disponible para esta región de Baja California Norte.

La altitud de la zona va desde los 100 m en las zonas más bajas de los Valles de San Vicente y Santo Tomás hasta los 350 m en la zona alta de Guadalupe.

El clima imperante en la región es un Mediterráneo con influencias marítimas, pero con presencias cada vez más continentales a medida que nos alejamos del mar. Debido a la presencia de sistemas serranos transversales a la península encontramos un efecto embudo o “de encajonamiento” de estos vientos marítimos, por lo que extienden su influencia a más de treinta km tierra adentro. Las lluvias son escasas, promediando de 450 a 550 mm por año, estacionalizándose en la época poscosecha, es decir,  mediados de otoño e invierno (noviembre a mazo). El abundante calor de la tarde es atemperado por los vientos fríos y húmedos provenientes de la Bahía de Ensenada.

Debido a la forma de embudo que presenta el Valle de Guadalupe (por las sierras Blanca y de Guadalupe, derivaciones de las de Juárez y San Pedro Mártir), y también por el calor generado hacia el norte del Valle se genera un efecto de aspiradora que succiona el aire frío del mar direccionándolo hacia el interior.

En nuestra Baja California este efecto hace que San Antonio de las Minas, el primer valle más cercano a Ensenada, sea el más fresco de todas las subregiones de Baja California; cuando los viñateros de la zona norte de Guadalupe están finalizando su cosecha, los de San Antonio apenas la están comenzando.

Si bien la buena fertilidad del suelo nos sugiere la posibilidad de un alto rendimiento de uva, la realidad dicta que es más baja que lo que debería ser por la muy baja disponibilidad de agua para riego.

Las variedades que mejor se adaptan a los diferentes valles de Baja California varían de acuerdo a la influencia climática. En San Antonio de las Minas, debido a la cercanía del mar y lo que tarda en madurar la uva, destacan las variedades de clima templado como Merlot, Cabernet franc o Cabernet sauvignon, a las que se le unen Tempranillo, Nebbiolo, Petit Sirah en Guadalupe, y a medida que nos alejamos del mar se muestran cada vez mejor las variedades de zona cálida como Syrah o Shiraz, Grenache, Mourvèdre, Carignan o Zinfandel. Las mejores según la apreciación general son Nebbiolo, Petit Sirah, Syrah y Grenache. En los valles de Santo Tomás y San Vicente destacan Barbera y Merlot.

Dentro de las variedades blancas destacan en toda la región la Chardonnay, Chenin blanc, Sémillon y Sauvignon blanc (sobretodo elaborada en madera como Fumé blanc).

Coahuila

Las regiones productoras de Coahuila se ubican en Santa María de las Parras, en Cuatro Ciénagas, y se está replantando la zona de la Comarca Lagunera que antaño proveía de uvas a los vinos de la zona central. Estas zonas comparten clima, entorno, suelos y altura entre otros varios puntos.

El clima es semidesértico, tiene estaciones bien definidas con veranos calurosos, inviernos muy fríos, incluso debido a la ausencia de influencia marítima las temperaturas mínimas en esta época descienden varios grados por debajo de cero. La humedad relativa del ambiente es muy baja, marcando en promedio 30%.  A finales de verano y principios de otoño se dan la mayoría de las lluvias, lo que puede ocasionar serios inconvenientes en la calidad de la uva a cosechar.

Los suelos son de composición caliza, con presencia de arcillas calcáreas, de cantos rodados y grava en el perfil del subsuelo.

Las variedades más aptas de la región son las de zona cálida, por ejemplo Syrah, más las universales Cabernet Sauvignon, Merlot; Chardonnay, Chenin blanc, Sauvignon blanc y Saint Emilion entre las blancas.

Zacatecas, Aguascalientes y Guanajuato

Zonas como Ojocaliente, Jerez, Fresnillo, Calvillo, Paredón, Sierra de Lobos y Dolores Hidalgo entre otras, son subregiones de una misma zona que están en diferentes estados pero muy cercanas una de la otra. Esta zona se encuentra a unos 2,000 a 2,500 metros sobre el nivel del mar en algunos valles interiores de la Sierra Madre.

Su clima presenta diferencias muy marcadas entre verano e invierno. Las lluvias también pueden ser problemáticas para la obtención de una vendimia de alta calidad.

La variedad más importante en cuanto a calidad es la Malbec, que está acompañada de Carignan y en menor medida, de Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Merlot, Ruby Cabernet. Dentro de las blancas encontramos Chardonnay, Chenin blanc, Saint Emilion, y French Colombard, sin embargo están en franco retroceso.

Los suelos son bastante arcillosos con presencia de piedras y cantos rodados en el perfil del suelo.

Querétaro

En el estado de Querétaro se encuentran viñedos hacia el sureste de la ciudad capital, en las cercanías de Ezequiel Montes, a los pies de la Sierra Gorda. Aquí destacan las variedades blancas destinadas a la elaboración de vinos base para espumante como Saint Emilion, Chardonnay, Viura, Chenin blanc; y las tintas Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo y Malbec (quizás la mejor de la zona).

Las características de la región son bastante parecidas a la anterior ya que a ambos viñedos los encontramos por encima de los 2,000 m de altitud, con suelos arcillosos, buena retención, mediana profundidad, y presencia de piedras y tepetate en su perfil.

El clima también es muy parecido, con grandes contrastes de temperatura en la época de madurez, superiores a los 25°C entre día y noche. Este fenómeno también se da en Zacatecas y Aguascalientes.

Los vinos mexicanos poseen una calidad digna de ponerse a prueba, pero nunca de ponerse en duda. Deberíamos probar los que más podamos para hacernos de una idea o de un juicio propio.

Tenemos vinos varietales y de corte de gama accesible destinados a un consumo diario, en cuanto a los eventos especiales existen más de cien vinos Premium provenientes de bodegas mexicanas que se podrán encasillar en cualquier tipo de gusto de vinos que usted tenga. Sólo tiene que decidirse a probarlos. Algunos le dirán que los vinos mexicanos son caros, sin embargo si los compara con vinos Premium de Francia, España, Italia, Chile o Estados Unidos, tendremos dos conclusiones: una, que son mucho menos (en cantidad) que aquellos. Y dos, que sus precios no varían tanto de los buenos provenientes de otros países.

Y si este razonamiento no le funciona, véalo por el lado del bienestar y la promoción de la industria nacional.

Es momento de mencionar a los que le ponen nombre al trabajo de muchas manos mexicanas en una botella de vino que logra llegar a nuestras mesas: Casa Madero, Santo Tomás, Bodegas Ferriño, Vinos Bibayoff, L.A. Cetto, Freixenet, Monte Xanic, Casa Pedro Domecq, Chateau Camou, Viña de Liceaga, Casa de Piedra, Mogor Badán, Cavas Valmar, Adobe Guadalupe, Viñedos La Redonda, entre otros productores dedicados a la industria vinícola y vitivinícola.

Para finalizar, mencionaremos  algunos vinos de gran ocasión, otros destinados a un consumo más ocasional e inclusive algunos de consumo diario que destacan por su relación precio calidad:

Casa Grande Parras State Shiraz Casa Madero; Ícaro, bodega Sinergi-VT;  Mogor Badan Tinto, Viña El Mogor; Kerubiel, Adobe de Guadalupe; Duetto, Bodega Santo Tomás; Único Santo Tomás, Bodega Santo Tomás; Reserva Magna, Casa Pedro Domecq; Albarolo, Shimul. Chateau Domecq tinto; Gran Vino Tinto Chateau Camou; Merlot Gran Reserva Liceaga; Viña Liceaga; L Homenaje a Eduardo Liceaga Syrah Viña Liceaga; Passion Meritage Bodega San Rafael; Casa Madero Varietal Shiraz: Bodega Casa Madero; Sangre de Cortés, Bodega San Rafael; LA Cetto Nebbiolo Reserva Privada, y LA Cetto Petit Sirah.

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